El Nombre

Introducción

El nombre es un argumento sumamente importante de la existencia en este plano, ya que como sabemos el mayor fraude perpetrado a la humanidad es el fraude del nombre legal, gracias al cual se logra transferir los aspectos relacionados con las capacidades de interactuar en la sociedad del ser vivo en carne, huesos y sangre a un personaje inexistente y ficticio inscrito en un papel bidimensional y a través de un proceso implicito y oculto de sumisión se induce la identificación con ese nombre (no-hombre) y por medio de la aquiescencia silenciosa se acepta la propuesta de contrato de “ser” ese nombre y apellido. Este mecanismo como sabemos se conoce como ‘Deminutio Capitis Maxima’ donde el nombre dentro de este sistema está asociado a un status legal que permite que alguien en representancia del “estado” (otra entidad inexistente) tenga potestad sobre quién se identifique con dicho nombre.

Indice dinámico

Nomen est omen - Un nombre un presagio

Nomen est omen, literalmente: un nombre un destino, el nombre es un presagio o el destino está en el nombre. Con esta máxima los antiguos romanos describían la característica simbólicas del nombre. La costumbre que da origen a esta locución es que antiguamente se atribuían los nombres en base a las características físicas y a la profesión, elementos que lograban una asociación entre esos aspectos y el ser vivo que respondía a ese apelativo, y como una profecía que se autorealiza la constante repetición de ese apelativo terminaba por generar una costumbre a reconocerse en dichos aspectos.

Diversas culturas desarrollaron diferentes modalidades respecto a la asignación de los nombres produciendo diversos efectos incisivos en la mente del portador del nombre lo que podemos denominar propiamente como “hechizos”. 

El hombre tiene una predisposición a la creación, comprensión y asimilación de los símbolos y el lenguaje, estas características producen que todos los estímulos recibidos por los órganos sensoriales sean mediados y filtrados por las estructuras lingüísticas que fuimos asimilando. Si no desarrollamos una capacidad de observación interna de estos aspectos pueden ser capaces de condicionar nuestros pensamientos, razonamientos, decisiones, emociones y estados de ánimo y crear una ‘inercia mental’ determinada. 

La mente en su representación interna no reconoce la diferencia entre una ‘imagen real’ y una ‘imaginada’ cuando algo se representa internamente en nuestra mente, la mente lo considera siempre real, sea que lo sepamos conscientemente o que sea un proceso inconsciente, veremos como estos mecanismos de funcionamiento de la mente fueron utilizados para aprovechar el hecho que  respondemos a un apelativo y a través de los ‘nombres’ como llegamos a la modalidad actual de utilizarlo que permitió la creación de la ficción jurídica.

El nombre en algunas culturas antiguas

Los niños sioux no recibían nombres al nacer, más bien se les daban apodos y se agregarían apodos adicionales durante toda su vida. A medida que crecían, algunos niños ganaban apodos haciendo un acto de valentía, otros adquirían apodos al mostrar un talento especial, como ser un excelente cazador, un buen vendedor o un gran narrador.

Este mecanismo no deja libre de estigma el individuo que queda sujeto a ese evento significativo cada vez que es llamado, aunque la cultura permita cambiar el apodo en cualquier momento se requiere de un hecho significativo para generarlo, y mientras tanto se cristaliza ese hecho en el subconsciente del individuo.

Otra modalidad muy interesante se puede descubrir en la cultura China, en un nombre chino se antepone el apellido al nombre de pila, los cuales se usan generalmente juntos la mayoría del tiempo. Por ejemplo, Mao Zedong, el fundador de la República Popular China, Mao es su apellido y Zedong su nombre.

Los apellidos chinos generalmente están compuestos por un solo 汉字 (hànzì) o caracter. Raramente se utilizan dos de ellos y con menor frecuencia un apellido puede llevar más de dos 汉字 (hànzì).

Asimismo los nombres de pila pueden tener de uno a tres caracteres 汉字 (hànzì) y deben ser coherentes sea desde el punto de vista del sonido que del significado con al apellido que se deberán acompañar. En las familias más tradicionales se tienen también en cuenta los Cinco Elementos (五行, wǔxíng) -fuego (火, huǒ), agua (水, shǔi), madera (木, mù), metal (金, jīn) y tierra (土, tǔ)-  como sonido y significado que asociados al signo zodiacal chino juegan un papel determinante a la hora de definir un nombre.

Podemos notar como esta modalidad de fusionar el apellido y el nombre refuerza los mecanismos colectivos y familiares que son puestos adelante del individuo creando como efecto de poner el apelativo individual en un segundo plano.

En general los padres eligen nombres con caracteres cuyos significados esperan que sus hijos/as encarnen ya que se cree que podrían influir en su carrera o profesión, en sus vidas, en su trabajo o hasta en su matrimonio.

En la antigua Roma todos los ciudadanos romanos libres por nacimiento o por ser liberados de la esclavitud tenían tres nombres: praenomen, nomen y cognomen.

Praenomen: era equivalente a nuestro primer nombre y lo imponían los padres al niño el día del nacimiento (Aulus, Appius, Gaius, Decimus, Marcus, Publius, Servius, Titus). A menudo, todos los primogénitos de una familia portaban el mismo praenomen. Las mujeres por lo general no lo tenían y se llamaban con el nomen de la gens (linaje) al que pertenecían, a veces suavizado por un término cariñoso: la hija de Marco Tullio Cicerón se llamaba Tulliola.

Nomen: era el equivalente de lo que ahora llamamos apellido aunque actualmente nuestro apellido corresponde al Cognomen (Cognome en italiano se traduce en apellido), era el nombre noble e indicaba los miembros de una gens, es decir, los descendientes de los mismos antepasados. Se expresaba con un adjetivo terminado en -ius, que indicaba la pertenencia a un linaje: Marcus Iulius significaba “Marco degli Iulii” (descendientes de Iulus, hijo legendario de Eneas). Se usaba para identificar la posición social, indicando la antigüedad de la familia, pero también era usado por familias plebeyas.

Cognomen: Apodos y apellidos triunfales. El tercer neminativo, el cognomen, fue un apodo agregado al nomen noble. Inicialmente era individual y también podría ser un apodo popular: Lentulus viene de lenteja, Cicero de garbanzo(Ceci), Lepidus de broma. Luego se hizo hereditario y sirvió para distinguir las diversas ramas de una misma gens: por ejemplo, los Corneli Cathegi de los Corneli Scipiones. Finalmente, estaban los apellidos triunfales, conferidos a los vencedores: Escipión, se convirtió en Africano tras la victoria sobre Cartago su trinomio completo era  Publio Cornelius Scipio Africanus.

Los esclavos solo tenían el nomen: si eran liberados, asumían el apellido y, a menudo, también el praenomen de su antiguo amo.

El nombre su significado oculto y el fonosimbolismo

Podemos notar que la misma palabra ‘nombre’ esconde un significado oculto en el caso específico del castellano, ya que dividiendo la palabra obtenemos el significado de “no-hombre” con todos los aspectos que esto comporta para quien se encuentra profundizando los aspectos de la soberanía individual y la autodeterminación. La palabra italiana para nombre o sea ‘nome’ es todavía más esclarecedora, siendo esta la sumatoria de la negación del ser, o sea ‘no-me’ o sea ‘no yo’.

Dicho esto también es importante considerar que quien llega a la información de la autodeterminación a la palabra ‘nombre’ comienza a denominarla ‘apelativo’ el cual también está compuesto por un sonido, un sonido compuesto de una emanación de frecuencias y que según studios científicos puede influenciar la materia, como podemos observar en los experimentos de la Cimática donde se demuestra como las frecuencias informan a la materia y sustancialmente generan formas geométricas, esta relación indeleble entre frecuencia y forma, o como se podría decir entre forma y sustancia la podemos encontrar en muchas expresiones de la naturaleza.

No expandiremos el tema de la cimática en esta sede pero pero para ser más específico citaré un estudio de ‘Fonosimbolismo’ Por el experimento kiki-bouba: en 1929 el psicólogo alemán Wolfgang Kohler sometió a varios hablantes a la visión de dos formas: una con lados angulosos, la otra con líneas suaves, y preguntó cuál de las dos era “bouba”. y cual “kiki”. El 95% de las personas, independientemente del idioma, respondió que kikif era la forma angulosa y bouba la sinuosa: no es casualidad que haya un redondeo de los labios para pronunciar /b/, mientras que se mantienen tensos para pronunciar las oclusivas sordas tales as /k/ y /t/, consonantes discontinuas que provocan interrupciones bruscas. Por lo tanto, las dos figuras estaban explícitamente vinculadas a los presuntos nombres.

Este principio es muy conocido en el ambiente del “Naming” donde se utiliza el fonosimbolismo para interconectar el nombre de una empresa con su logo. 

Fonosimbolismo – Kiki o Bouda

Significado de fonosimbolismo

En lingüística, el fonosimbolismo indica la capacidad de los sonidos del habla para interactuar a través de sus cualidades acústicas y articulatorias con el significado de los términos que transmiten.

También el fonosimbolismo u onomatopeya secundaria o expresiva es una capacidad de los sonidos para evocar no una categoría acústica, sino un movimiento, o alguna cualidad física o moral, usualmente desfavorable. Así pues, no se trata de reproducir un sonido real, sino sugerir, mediante la fonética de la palabra, una idea, una sensación o una acción.

Retornando a los aspectos activos de nombrar, como expuesto en la biblia fue el hombre quien dio los nombres a todos los seres vivos.

– Después, el Señor Dios dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayuda ideal para él». Entonces el Señor Dios formó de la tierra todos los animales salvajes y todas las aves del cielo. Los puso frente al hombre para ver cómo los llamaría, y el hombre escogió un nombre para cada uno de ellos. Puso nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales salvajes; pero aún no había una ayuda ideal para él. –

Este aspecto de la asignación de los “nombres” nos expone más elementos de la creación del ‘hombre’ que del mundo mismo como generalmente se interpreta, ya que la mente del hombre está predispuesta para asimilar aspectos simbólicos y asignarlos a hechos reales, creando una distancia entre la realidad y el objeto representado, a través del simbolismo y del lenguaje creando una interpretación de la realidad que nos es la realidad misma.

Lo expone claramente un conocido axioma de la PNL:

“El mapa no es el territorio”

Alfred Korzybski                    

Asimismo volviendo a los mitos observamos como el dios Thot está considerado dios de la sabiduría y tenía autoridad sobre todos los dioses. También fue el inventor de la escritura, patrón de los escribas, de las artes y las ciencias. La luna, en cuanto computador del tiempo, se la personificaba como Thot pero también se lo representaba por un ibis, o también por un hombre con cabeza de ibis. Como dios de la escritura, de hecho también es considerado escriba de los dioses, inventor de todas las palabras y del lenguaje articulado.

Me gustaría extrapolar la frase “tenía autoridad sobre todos los dioses” para notar como ya desde la supuesta antigüedad nos muestran como el lenguaje era capaz de tener potestad sobre todos los dioses y su mayor exponente podía aleatoriamente asignar los nombres a todas las cosas, podemos comprender aquí que ningún ser natural nace con un nombre, el nombre no es parte de la naturaleza, podemos así comprender que el primer artefacto o entidad artificial creado es nada más y nada menos que el “nombre”, siendo el nombre la primera creación artificial de este plano y siendo aceptado y dandole lugar permite el acceso a todo tipo de artificialidades las cuales están supeditadas a el nombre en cuanto fuente original de la artificialidad.

El nombre la identificación

Llegando a este punto es lógico constatar como el nombre sea la base fundamental, la piedra angular, de la artificialidad por ende alejado de la Ley Natural. Mecanismo que permitió construir un sistema donde todo está basado en el nombre, donde se admite jurisdicción inmediatamente al “registrar” el nombre del recién nacido bajo la potestad de un gobierno/nación/estado/corporación.

Una vez creado este ‘registro’ del nombre se genera un personaje de una obra literaria, que existe solamente en el papel y al cual el ‘estado’ que también existe en un papel, o sea en el plano 2D, asigna roles, obligaciones, privilegios y ordenamientos y con la coacción de sus representantes, seres vivos reales, que creen estar actuando bajo la potestad de la entidad inexistente llamada ‘estado’ obliga a quien haya depositado bajo registro su apelativo como nombre legal a asociarse a ese personale e identificarse en él.

Todo este entramado se lo conoce como “ficción jurídica” y para diferenciar al ser real del ente/personaje ficticio inscrito en el papel se utiliza el mecanismo denominado “deminutio capitis maxima” que literalmente significa la “máxima diminución del capo/cabeza”, que consiste en inscribir el nombre en letras MAYUSCULAS así los representantes de la entidad inexistente llamada ‘estado’ utilizan la presunción que uno se asocie y reconozca ser esa ficción jurídica por el simple hecho de identificarse en el nombre del personaje inscrito en el papel sin saber que ellos se estarían refiriendo al personaje ficticio y no al ser real.

Todo esto es tan absurdo que parece increíble que todavía hoy siga vigente un mecanismo tan perverso y al mismo tiempo tan inconsistente pero tecnicamente es exactamente así como hoy se logra imponer en todos los aspectos de la vida de cada individuo a una entidad que regula, decide y en última instancia gobierna a toda la humanidad. 

Solo con la comprensión profunda de quienes somos, dónde estamos y porque estamos aquí podremos empezar a desarrollar la consciencia necesaria para poder crear nuestra propia realidad.

Esta entrada tiene 11 comentarios

    1. Esperanza

      Fantástico!!!! Muy esclarecedor…..me gustaría compartir este texto con los créditos por supuesto,…..

  1. Maam

    Muy bueno Alejandro Angélica… El nombre al igual que la edad de un hombre no puede considerarse sustancial ni un hecho en sí mismo… Es un rumor que exige de otro ser o entidad para ser reflejado… Nadie se nombra a si mismo ni nadie se data sin una referencia arbitraria y artificial. Puede presentarse un hombre (hecho) que dice responder al sonido de… (rumor) Nacido en un tiempo x (rumor) con una altura y un peso x (rumor + comparativa + magnitud consensuada)

  2. Marta Romano Dragicevic

    El despertar a la conciencia surge cuando Freud a principios del siglo pasado descubre el Inconciente es decir esa instancia reprimida del aparato psiquico que sale a la conciencia traves de los sueños…..los actos fallidos, los lapsus y los equívocos……y que develan nuestros deseos mas ocultos a traves del sujeto del inconsciente. El famoso Conócete a ti mismo de la antiguedad. Y no menos famoso el yo energético nuestro ” Doble ” de la fisica cuántica de hoy que viaja a velocidades infinitas al futuro para traernos información de sobrevivencia….. conectado a la fuente divina……..En este recorrido de la Subjetividad a lo largo de la historia del hombre se enmarca el engaño de la ficcion juridica creada por el Derecho Positivo

  3. Abraham Kancha

    Estremecedor !
    Vamos que venimos con todo desplegando :
    Quién / Dónde / Why

  4. Mi nombre es la negación de mi divinidad, eliminar mi nombre es acabar con la ficción jurídica.

  5. Sandybec

    Como esecia eterna somos parte de la fuente que es luz divina. Asi como una gota de agua del mar es como el mar en su totalidad, nosotros somos la fuente eterna, expresion de amor y luz, esencia de lo infinito.

  6. Marcela

    Muy buen artículo Ale!!!

  7. Gabriela Irene

    Rudolph Steiner le daba mucha importancia a la sonoridad del nombre, la usaba y la usan quienes trabajan en rehabilitación de difucultades de habla, voz, etc. No se debería minimizar su impronta con el permanente uso de diminutivos…

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